La glándula Parótida es un Glándula salival muy voluminosa, bilateral, situada por delante y por debajo del Pabellón auricular u oreja. Pesa alrededor de 25 gramos, y produce la mayor cantidad de saliva de predominio seroso.

El conducto secretor de la glándula parótida se denomina conducto de Stenon, que desemboca en la cavidad oral a la altura del segundo molar superior.
El deposito de sales de calcio, principalmente de fosfato de calcio, puede ocurrir en diferentes regiones del cuerpo, tanto en tejidos duros como blandos. La presentación más común de la patología calcificante es el sialolito, una calcificación interductal compuesta de depósitos minerales presentes en conductos secretores de las glándulas salivares mayores. Condiciones mecánicas que contribuyen a la desaceleración del flujo salival y las características físico-químicas relacionadas con la formación de una zona donde se precipitan y acumulan las sales de calcio y fosfato. Esta condición glandular puede desencadenar una infección generando un cuadro de sialoadenitis infecciosa. Estas formaciones calcáreas son únicas o múltiples y su forma varía entre ovalada o redondeada. Con respecto al color, por lo general se presentan en tonalidad amarillo o parduzco y su superficie puede ser lisa o irregular.
La mayoría de los depósitos minerales anormales son asintomáticos y se presentan como hallazgos radiográficos.
El mayor porcentaje de los cálculos salivales (80- 95%) se producen en la glándula salival submandibular, mientras que el 5-20% se encuentran en la glándula parótida. Pueden aparecer a cualquier edad, sin embargo los casos de mayor frecuencia se dan en pacientes de tercera edad. Afecta por igual a hombres y mujeres. Algunos autores observaron que se asocia más comúnmente al lado izquierdo y rara vez es bilateral. El tamaño de los sialolitos ubicados en la parótida suele ser más pequeño que los submandibulares y la mayoría son menores de 1 cm.
Para el diagnóstico, las pruebas de imagen incluyen la radiografía convencional, ultrasonografía (visualiza tamaños ≥2 mm) y sialografía (sobre todo en los litos parotídeos). Las radiografías extraorales a veces no son útiles por superposición de estructuras óseas o dientes, por lo que las radiografías oclusales mejoran la tasa de detección. La tomografía computarizada (CBCT) detecta aquellos no observados en radiografía (como en el caso presentado,la glándula parótida es difícil de visualizar y los cálculos que aloja suelen ser radiolúcidos hasta alcanzar al menos un 60% de calcificación).
En las imágenes del caso, se observan múltiples imágenes hiperdensas puntiformes localizadas bilateralmente en tejido blando, específicamente en la región de la glándula parótida, compatible con calcificaciones. Éstas, pueden observarse en los cortes de los 3 planos: coronal, axial y sagital.






